La casa de Aramberri: A 90 años del doble crimen que estremeció a la comunidad regiomontana
- benjamin Lara
- 5 abr 2023
- 1 Min. de lectura
El 5 de abril de 1933 en una casona ubicada en la calle Aramberri, casi esquina con Diego de Montemayor, en el Centro de Monterrey, se cometió un crimen que estremeció a la comunidad regia: dos mujeres, madre e hija fueron asesinadas con saña.

Antonia Lozano, de 54 años y Florinda, de 19, fueron encontradas por Delfino Montemayor, esposo y padre. El hallazgo se produjo horas después de los asesinatos cuando el hombre volvía de trabajar en Fundidora.
Cuando la policía intervino no encontró señales de que las puertas hubieran sido forzadas por lo que se presumía que madre e hija conocían al o los asesinos y les permitieron ingresar.
El robo fue el primer móvil porque había objetos faltantes dentro de la casa.
“¡No me mates, Gabriel!”
Aunque en un principio no había pistas concretas la leyenda urbana señala que fue el loro, perteneciente a la familia, el que reveló la identidad del asesino.
De acuerdo a versiones, el ave gritaba frenéticamente, imitando las voces de las mujeres asesinadas: “¡No me mates, Gabriel… no me mates!”.
Gabriel Villarreal era el nombre de un sobrino que, presuntamente motivado por la ambición, decidió asesinar a sus familiares y robar una supuesta fortuna en efectivo, que tenían guardada en la casa.




Comentarios