Proceso electoral en Guatemala pierde por la falta de debates
- benjamin Lara
- 9 ago 2023
- 2 Min. de lectura

A menos de dos semanas de la segunda vuelta electoral, la ciudadanía todavía no ha tenido la oportunidad de escuchar a Bernardo Arévalo y Sandra Torres discutir sus propuestas en un cara a cara. A solo 11 días del cierre de campaña, el panorama les presenta a los guatemaltecos la responsabilidad de tomar una decisión con muy poca información.
Por qué importa. Una democracia liberal se sustenta en más que solo el voto, pero en sistemas frágiles como el guatemalteco, esta parece ser la única forma de expresión política para los ciudadanos. El sistema de sufragio tiene un problema que la teoría de la elección pública (public choice) nos explica: la asimetría de información.
La democracia es una negociación entre votante y candidato, dónde el candidato tiene toda la información sobre lo que necesita —que le voten— y el votante tiene muy poca sobre lo que el candidato ofrece o representa.
Una negociación dónde una parte tiene más información que la otra termina siempre igual; en el caso del que hablamos: victoria para el candidato y derrota para el votante.
La falta de espacios para que la población escuche a los candidatos confrontarse en los temas importantes le resta elementos —información— a los votantes para tomar buenas decisiones.
Qué destacar. Aunque medios como República ofreció a ambos candidatos realizar un debate, un cara a cara, y que en vivo ambos aceptaron, finalmente los dos candidatos se rehusaron a él. A 13 días de la segunda vuelta, se puede afirmar que el votante tuvo muy pocos espacios para escuchar a Sandra Torres y Bernardo Arévalo discutir sus propuestas y, sobre todo, defenderlas ante su contrincante.
La importancia de un debate recae, principalmente, en presentarle a los votantes dos alternativas —muchas veces contrarias— y permitirles a ellos evaluar cuál es su favorita.
Además, el debate le muestra al votante el carácter de un candidato ante la presión, algo crucial para saber cómo manejará escenarios complejos a la hora de tomar decisiones importantes.
Los candidatos no se exponen en ambientes que no controlan y es muy probable que el anunciado para hoy sea un contexto en el que se sienten cómodos, a diferencia de otros espacios que rechazaron.
Entre líneas. La falta de debate es fortalecida por un marco institucional deficiente. La Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) fomenta el secretismo en las campañas y beneficia principalmente a los partidos ya establecidos. Los partidos más favorecidos son aquellos que tienen una trayectoria dentro del sistema político.




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